Los planes de metas como herramientas para fortalecer las capacidades estatales en gobiernos locales

Los planes de metas como herramientas para fortalecer las capacidades estatales en gobiernos locales

En los últimos 25 años los roles y funciones de los gobiernos locales han ido cambiando, han ido traspasando el modelo tradicional de “ABL” hacia modelos mucho más complejos, dotados de nuevas tensiones y demandas. Esta transición, en muchos casos, ha dejado al descubierto grandes debilidades de estos niveles de gobierno para enfrentar una realidad cada vez más compleja. En este marco, y buscando fortalecer a los gobiernos locales, muchos de ellos han implementado políticas de “modernización”, entendidas en sentido amplio como modificaciones en su diseño: estructuras, normativas internas, tecnologías de gestión, etcétera. Sin embargo los resultados logrados, se perciben como sumamente escasos en clave de incremento de capacidades de buen gobierno. Esto lleva a preguntarnos ¿Qué son y de qué forma pueden fortalecerse las Capacidades Estatales para lograr gobiernos locales más efectivos, eficientes, equitativos, y sustentables?, Los Planes de Metas ¿Pueden implicar un aporte a las mismas? (*)

FUENTE:  ÁREA DE POLÍTICAS PÚBLICAS UNCUYO 

(*) INVESTIGADOR: LIC. FACUNDO HERAS

Desde fines de los años 90, una vez puestos de manifiesto los límites del fundamentalismo del mercado y habiendo reflexionado sobre el fracaso de las políticas del “Estado Mínimo”, tanto en Argentina como en el resto de América Latina, el tema de la “Capacidad Estatal”, y el aumento de la misma como requisito para el manejo general de la “cosa pública”, ha sido puesto en agenda.Respecto al concepto “Capacidad Estatal”, se puede decir es un concepto multidimensional, difícil de definir y sobre el que no existe un acuerdo general; situación que queda manifiesta al analizar diferentes autores, entre los que se pueden diferenciar claramente por un lado autores que recorren un camino común de base neo-institucionalistas y, por otro lado, autores más heterodoxos.

Este trabajo, se posiciona en línea con los autores institucionalistas (O. Ozlack, F. Reppeto, Bertranou y P. Evans, entre otros) para quiénes, a modo general, el concepto de Capacidad Estatal remite a la posibilidad que tienen las instancias gubernamentales, de problematizar, priorizar, decidir y gestionar las cuestiones públicas.

                                                                                                       Joel S. Migdal dirá: La Capacidad Estatal es la habilidad de los líderes estatales de utilizar los órganos del Estado con el fin deque se cristalicen sus decisiones en el seno de la sociedad”.

 

El presente trabajo, siguiendo esta línea de pensamiento, considerará como componentes de la Capacidad Estatal, siguiendo el planteo de  Repetto y con los que en mayor medida existe un consenso, la Capacidad Administrativa y la Capacidad Política; entendiendo, al igual que este, qué el Estado debe ser analizado en su doble carácter de aparato institucional y de relación social.

A la luz de este posicionamiento teórico el presente trabajo realiza un análisis de los Planes de Metas; (herramienta que permite que las propuestas de gobierno se materialicen en metas concretas basadas en indicadores de cumplimiento) los cuáles no son posibles de ser pensados sólo como un instrumento técnico sino que deben ser concebidos como un instrumento eminentemente político.Adoptar Planes de Metas en una Gestión de Gobierno implica aceptar un abordaje participativo, multidisciplinario, y multidimensional de la realidad, donde lo que importa es tanto el plan cómo el propio proceso, el cual implica articular la diversidad para lograr un aprendizaje colectivo y  reducir espacios de poder predominante de ciertos grupos para ganar en inclusión.A partir de lo planteado, conociendo la importancia que ha cobrado el análisis y fortalecimiento de las Capacidades Estatales, principalmente en gobiernos de América Latina, y el crecimiento que han tenido y que están experimentando los Planes de Metas en diferentes ciudades de la Región es que el presente trabajo busca analizar si estos últimos pueden representar un aporte a las Capacidades Estatales.

La Capacidad Estatal remite a la posibilidad que tienen las instancias gubernamentales de problematizar, priorizar, decidir y gestionar las cuestiones públicas de manera efectiva y eficiente; mientras que los Planes de Metas de Gobierno, que implican una inevitable interacción entre diferentes actores con diversos intereses, necesidades, realidades y recursos de poder; son un programa que apunta a la discusión, definición y redefinición del valor público o social.

La definición adoptada en el presente trabajo sobre Capacidad Estatal y los componentes considerados fundamentales de la misma llevan a postular que los Planes de Metas y las Capacidades Estatales parten de una visión compartida sobre el Estado, ya que, en ambos casos y siguiendo a Repetto, consideran que el Estado debe ser concebido en su doble carácter de relación social y de aparato institucional. A partir de esta visión, Repetto, ve cómo componentes fundamentales de la Capacidad Estatal las “capacidades administrativas” y las “capacidades políticas”.

Para conocer estas capacidades, F. Repetto, plantea una serie de atributos a analizar y que resultan de utilidad para analizar los aportes que los Planes de Metas pueden implicar a cada uno de ellos en particular y a la Capacidad Estatal en su conjunto. Estos atributos son: Coordinación, Flexibilidad, Innovación, Calidad, Sostenibilidad, Evaluabilidad, Eficiencia, Eficacia, Accountability, Legitimidad, Equidad.

En función de los mismos podemos decir que los Planes de Metas de Gobierno, dada su naturaleza, exigen la generación de espacios de diálogo y acuerdos, tanto entre los diferentes actores y áreas estatales cómo con la ciudadanía. Para la elaboración de Planes de Metas es imprescindible contar con espacios de diálogo y planificación colectiva, espacios que permitan lograr acuerdos y concebir al gobierno como una unidad y romper con la atomización que lleva a concebir el mismo como una simple suma de partes en el cuál cada una de ellas tiene sus propios objetivos, aislados del resto. Los Planes de Metas plantean la necesidad de que el gobierno, en un trabajo conjunto entre todas las áreas, definan su Plataforma de Gobierno o su Plan Estratégico a largo plazo, a partir del cual se definen metas a ser alcanzadas en el corto plazo y acciones a llevar adelante por las diferentes áreas con la finalidad de contribuir al alcance de las mismas optimizando los recursos con los que se cuenta.

Así mismo, el Plan de Metas brinda también la posibilidad al gobierno de convocar a los ciudadanos a reflexionar, proponer, discutir sobre directrices generales de acción y definir de una manera más equitativa, y basado en un diagnóstico inclusivo, las metas a alcanzar por una gestión.

Los Planes de Metas, además, permiten una gran flexibilidad dado que implican un proceso de monitoreo y evaluación permanente que permite la redefinición de los problemas y de los planes diseñados para su solución. Estos planes favorecen una mayor transparencia, ya que constituyen un nuevo modo de rendir cuentas de tipo mixto: vertical, en cuanto establecen un proceso interactivo entre el ejecutivo y la sociedad que facilita el monitoreo y la participación ciudadana; y horizontal, donde en mayor o menor medida participa el poder legislativo en el control del cumplimiento de este nuevo mecanismo.

Al contar con diferentes etapas de evaluación, monitoreo y rendiciones de cuentas basadas en el diálogo entre funcionarios y ciudadanos; y considerando que los Planes de Metas deben ser elaborados y reelaborados en forma colectiva, es que permiten una constante innovación de las acciones que se llevan adelante. Esta innovación está dada principalmente por las instancias de vinculación con la comunidad, que permiten renovar el conocimiento existente sobre las percepciones de los ciudadanos ante diferentes temáticas y ajustar las políticas, programas o proyectos en torno a las demandas, prioridades y propuestas de quiénes habitan esos territorios.

A partir de esto, podemos decir que el Plan de Metas, como instrumento de planificación, información pública y rendición de cuentas, permite lograr más integración en el sistema de planeamiento de la ciudad, incrementar los niveles de transparencia de la gestión y de acceso a la información pública, incluir a nuevos actores en el Ciclo de la Política Pública promoviendo una mayor equidad y aumentar los niveles de eficiencia y efectividad de las políticas públicas. Por otro lado, y en relación con esto, también permiten a un gobierno obtener un mayor grado de innovación, legitimidad y credibilidad social.

Síntesis

A modo de síntesis, tal como se ha manifestado, los Planes de Metas, implementados correctamente, pueden significar un aporte en la búsqueda del fortalecimiento de las Capacidades Estatales de Gobiernos Locales. Estos planes representan un aporte tanto en lo que refiere a lo administrativo como también en la esfera política, ya que el mismo está concebido bajo estas mismas dimensiones y ha sido pensado tanto para contribuir con la Gestión Interna del municipio, permitiendo una mayor articulación entre Áreas y Direcciones y entre diferentes herramientas de Planificación y de rendición de cuentas de los gobiernos, como así también representa un aporte en el campo político, ya que la implementación de esta herramienta implica un proceso de transparencia, diálogo y construcción colectiva entre ciudadanos y funcionarios.

La utilización de Planes de Metas implica adoptar un abordaje participativo, multidisciplinario y multidimensional que fortalece las Capacidades Estatales, ya que  el mismo implica necesariamente que entren en discusión diversos intereses, prioridades y miradas, se respete y valore la diversidad, se conozcan las posibilidades, expectativas y limitaciones y se logren acuerdos entre diferentes actores sociales que permitan, a partir de una lectura más inclusiva, una mayor innovación en las políticas públicas mejorando la utilización de los recursos públicos y logrando un mayor impacto positivo en la calidad de vida de los habitantes.

El ejercicio de construcción e implementación de Planes de Metas puede, en el mediano y largo plazo, cambiar las condiciones para una gestión más eficiente, eficaz, transparente y para un acceso más equitativo a la incidencia en los procesos de toma de decisión por parte de diferentes actores sociales; transformándose en un valioso aporte para las capacidades estatales.

Bibliografía

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ARROYO, Daniel, “Desarrollo y Políticas Públicas. Nuevos desafíos para el Estado y la Sociedad. En el Desarrollo en un contexto posneoliberal”, FLACSO CICCUS, Buenos Aires, 2006.

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CÁCERES, Pamela, “Planes y Programas de metas como innovaciones en los procesos de rendición de cuentas a nivel local. Experiencia en el marco de la Red Latinoamericana por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables”. Córdoba 2013.

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REPETTO, Fabián, “Capacidad Estatal: Requisito para el mejoramiento de la Política Social en América Latina, BID, 2004.

 

 

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